De relaciones familiares o un comentario a la puesta en escena “Sra. Klein”

De relaciones familiares o un comentario a la puesta en escena “Sra. Klein”

Las relaciones familiares son complicadas, son personas con quienes convivamos o no todos los días, juntos o separados, en silencio o con gritos, nos causarán algún problema, pero también con quienes tenemos un lazo que difícilmente se quebrantará.

Los modelos familiares han sido diferentes a lo largo de la historia, lo cual implica que las relaciones que hay entre los miembros de ella sean igual de diferentes. En ocasiones la figura paterna es inamovible incluso cuando muere, en otras esta misma figura jamás ha estado presente y no tiene mayor importancia. Encasillar a la familia en un solo modelo es complicado, más cuando la profesión, los negocios o los intereses se ven relacionados entre sí.

El poder, el dinero o el reconocimiento público pueden destruir una familia, ¿cuántas familias en la realeza han desaparecido por manos de un miembro de la misma? ¿cuántas relaciones fraternales se han deshecho cuando hay un negocio o herencia de por medio? ¿cuántos padres e hijos han destruido sus imágenes públicas por el reconocimiento ajeno?

La familia nos marca, querámoslo o no, en ocasiones para bien, en otras nos ayuda a ser quienes somos. Pero, ¿qué sucede cuándo la profesión se vuelve un canal y, al mismo tiempo, un muro para comunicarse entre los miembros de una familia?

La Sra. Klein es una obra de teatro basada en la vida de Melanie Klein, fundadora de la escuela inglesa de psicoanálisis. En esta puesta en escena se aprecia la complicada relación que tenía esta psicoanalista con su hija, Melitta Schmideberg, también psicoanalista; entre ellas dos media una relación compleja, no sólo por el análisis que realizó Melanie a su hija, sino también por las diferentes posturas que plantean profesionalmente.

La audiencia puede enterarse por un lado de la ausencia de Klein como madre hacia su hija, por otro de la rivalidad que existe en el mundo del psicoanálisis. Sin embargo, cuando esto se traslada a la relación de estas dos mujeres, todo se intensifica, pues sus sentimientos y su formación convierten sus conversaciones en un campo minado, ya que cada palabra que dicen, cada sentimiento que manifiestan, cada sueño que relatan puede abrir una discusión en la que el análisis y los recuerdos familiares se vuelven armas con las que intentan someter a su enemiga.

Los diálogos enriquecidos con las técnicas de su profesión mantienen al auditorio a la expectativa para averiguar quien puede ganar esta lucha sin cuartel en la que ninguna de las dos saldrá victoriosa, menos cuando una tercera mujer, se ve involucrada por las circunstancias y sus propios problemas en esta batalla argumental.

Con un escenario simple y nítido que proyecta cierta elegancia las tres actrices en escena, encarnan a estas tres psicoanalistas que intentarán destruir esas máscaras que las envuelven. Emoé de la Parra, Melanie Klein en escena, es también la directora de esta obra escrita por Nicholas Wright y reestrena este trabajo en el foro La gruta del Centro Cultural Helénico que estará en cartelera hasta el 28 de agosto los domingos a las 18:00.

Para más información, da click en la imagen o aquí.

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