Emoé de la Parra va a las entrañas del sicoanálisis femenino

Entrevista a Emoé de la Parra

Por Rosario Reyes

Para leer la entrevista en la pagina original, da click en la imagen o aquí.

“Señora Klein” es una pieza que confronta al actor y al espectador consigo mismos, un enfrentamiento entre mujeres sicoanalistas. La actriz Emoé de la Parra debuta como directora con esta obra que comienza temporada en El Círculo Teatral.

Ha sido actriz de teatro por 46 años. El mismo tiempo que le ha tomado atreverse a dirigir escena. Emoé de la Parra debuta como directora con una obra que en 1990, bajo la visión del legendario Ludwik Margules, la dejó impactada: Señora Klein, un texto escrito en 1988.

Es un supuesto encuentro entre Melanie Klein -la discípula rebelde deSigmund Freud-, su hija, Melitta Schmideberg, y su alumna, Paula Heimann, la noche previa al funeral del hijo de Klein.

“Se trata de un enfrentamiento entre mujeres sicoanalistas; el drama interviniendo al psicoanálisis “, dice acerca de la obra que esta semana comenzó temporada en El Círculo Teatral, donde se mantendrá hasta mayo, para alojarse después en el Foro La Gruta, de junio a agosto.

___¿Usted aborda a Melanie Klein como una refundadora del sicoanálisis?
___Ella nunca se vio a sí misma así, de hecho, creía que ella seguía la ortodoxia más pura del método. Pero siempre hubo una gran polémica –y esto es historia del sicoanálisis, de la cual yo estoy muy ligeramente enterada- respecto a si sus formulaciones estaban dentro de la escuela freudiana o debían considerarse como algo independiente. Mucho de lo que planteó es revolucionario con respecto a Freud e incluso contrario a sus principios básicos, por ejemplo, la aparición del Complejo de Edipo, que ella ubicaba en la infancia preverbal.

___Tanto en el sicoanálisis como en el drama uno se enfrenta a sí mismo…
___Aunque las técnicas son completamente distintas, ambas disciplinas trabajan con emociones y nos hacen cuestionarnos. Existe otra cosa que las funde: el sicodrama. Lo que nosotros hacemos como actores no tiene un efecto de curación, aunque nos ha ocurrido que algunas personas vuelven a ver la obra con distintos miembros de su familia, hasta con sus terapeutas o pacientes. Me da gusto que esto pase.

___¿El arte es curativo?
___Yo voy soltando preguntas, haciendo provocaciones y sacudiendo conciencias y emociones. Muchas veces lo que pasa es terrorífico, pero creo que una movidita siempre es buena. Lo único que el arte no debe hacer es dejarte tal como estabas . En la vida hay que procurar que no sea el tiempo el que pase, sino que seamos nosotros los que pasamos por nuestro tiempo haciendo algo con él antes de morir. ¡Hay que morirse estando vivos!

___En el teatro siempre hay vida…
___Esa es la maravilla del teatro. Se parece a los toros. En una función tienes el mismo nervio que el torero: te pueden cornar; si el público se aburre, si se desconecta y lo notas, sales igualmente herido, maltratado.

___¿Por qué eligió esta obra para debutar como directora?
___Cuando la vi por primera vez me impactaron, sobre todo, las actuaciones. Es una pieza dramática que se mueve hacia el melodrama. Ludwik Margules tuvo la firmeza para mantener la propuesta de un discurso muy rígido, casi áspero y muy fuerte. Confío en que yo también haya tenido una batuta suficientemente firme como para acercarme al melodrama, sin caer por entero en ello, y sin quedar tampoco en una pieza fría que aleje emocionalmente
al espectador.

___¿Cómo se integra a su propuesta de dirección la escenografía, en la que destacan sillas de distintos tamaños y un diván suspendido en el aire?
___Es una creación de un pintor que por primera vez se adentró en el mundo del teatro (Alberto Negrin), quien además es mi pareja, así que fue una aventura amorosa en todos los sentidos. Partimos de colores básicos, un poco con imágenes de Piet Mondrian, el pintor abstracto holandés. Mi idea original era que, según la importancia del personaje o según estuviésemos atacando ciertas partes del siquismo, se utilizara alguno de los niveles de las sillitas. Yo quería que hubiera 16 , pero por cuestión de espacio, acabé con siete. Aunque la primera imagen que tuve sí se logró: el diván suspendido en el aire.

___¿Qué representa?
___Es el símbolo de que estamos en relación con el sicoanálisis. Yo no quería algo realista, pero las exigencias del dramaturgo (el inglés Nicholas Wright) implicaban un trazo complicadísimo. Entonces fui disminuyendo, simplificando, hasta dejar todo en una cosa muy simbólica. Algunos simbolismos no son abiertamente captados por el espectador, ni hace falta, se trata de que el conjunto evoque y te da pistas, el cuadro completo jamás está armado.

ESTUDIOSA DEL PENSAMIENTO
Licenciada en Filosofía por la UNAM con posgrado en La Sorbona de París, es docente de la misma universidad, donde imparte el curso de Teoría del Conocimiento desde 1989. Estudió actuación con Héctor Mendoza, Julio Castillo y Luis de Tavira, así como en el Odin Teatret, en Dinamarca. Es hija de la escritora Yolanda Vargas Dulché.

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