“La política cultural no está del todo bien llevada”: Emoé de la Parra

Entrevista a Emoé de la Parra

Entrevista a Emoé de la Parra

Entrevista de Gina Fierro. Para leerla en Cartelera de Teatro, da click aquí o en la imagen:

Como hija de Yolanda Vargas Dulché, de la Parra nos platica sobre cómo es que esta exitosa figura materna la influyó en su carrera, asimismo nos comparte la experiencia poco afortunada que el mundo de la producción le ha traído.

“La experiencia en términos financieros, desde el punto de vista de productor independiente, ha sido de verdad catastrófica”.

“Yo pierdo dinero, pugno por perder el menor posible, lo importante es lograr entrar realmente en una convivencia, en un acuerdo, en un convenio con instancias gubernamentales y con instancias educativas. Creo que la política cultural no está del todo bien llevada, para mi gusto hace falta más discriminación, es decir, se requiere que haya más críticos y más gente que esté dispuesta a cortar cabezas si hace falta, porque somos demasiados los que queremos hacer teatro y no siempre somos buenos y no siempre estamos al nivel”.

La falta de públicos

“Hay algo muy preocupante, que aunque hay iniciativas interesantes no acaban por ser suficientes, me refiero a la formación de públicos”.

En este tema, de la Parra considera que no existe la suficiente seriedad, “hay muchas escuelas para aprender a actuar, para aprender a dirigir, escenógrafos, teatreros, pero como me dijo una amiga que no es parte del medio, ‘el problema con ustedes los teatreros es que todos quieren estar arriba del escenario y nadie abajo’, es decir, falta público”.

“Por qué falta público, insisto no hay una discriminación entre proyectos estudiantiles, entre proyectos amateurs, entre proyectos más consolidados. La gente abre la cartelera y se encuentra con una oferta verdaderamente riquísima, no toda tiene la calidad que debería y esto descontrola mucho a nuestro público potencial. Yo no tengo la solución, pero creo que debería buscarse desde las instancias correspondientes”.

“Debe haber una manera de alentar la formación de públicos y que de este modo la oferta teatral no sea tan apabullante o corresponda al público que requiere de verla, además se gasta mucho dinero, privado y público, muchísimo, en obras que se ven muy poco y a veces se ven poco porque no hay dónde programarlas, otras se ven poco porque no hay público. En fin, hay una especie de desorden en estos renglones”.

“Yo soy productora por desgracia, no me gusta, lo hago bien porque soy buena administradora, porque soy ordenada y porque soy obcecada”

A pesar de que el quehacer como productora no es de su total agrado, de la Parra encuentra interesante conocer el tejemaneje que hay detrás de tal labor. “A mi me gusta el primer plano o el último, me gusta escribir, me gusta traducir y la parte intermedia la hago, pero la sufro horriblemente”, añade.

Frente a una experiencia que la ha llevado a encontrarse con diferentes limitantes, la actriz declara: “Me gusta la verdad. Tengo la impresión, ojalá y esté equivocada, pero creo que no, de que a mí se me han negado muchos apoyos porque consideran que tengo la suficiente capacidad económica como para producirme a mí misma, cosa que es hasta cierto punto cierta, pero no del todo porque obviamente son proyectos muy caros que yo no puedo subsanar y me veo obligada a limitarlos o a hacer muchísimo menos de lo que podría y querría. Esto se debe a que hay prejuicios y capillismo, hay gente que le da sólo a los cuates, eso existe en todos lados”.

“En este sentido, he tenido poca fortuna para entrar en las capillas correspondientes”.

“Tengo muchos amigos a nivel personal, pero mi pertenencia a los grupos no parece estar muy clara como para que esto me haya redituado en un apoyo institucional suficiente”.

“Estoy quejándome, no me gusta. Creo que he sido tratada con un poquito de prejuicio al respecto, no obstante voy a seguir adelante y además estoy segura de que también van a volverme a dar apoyos porque sí me los han dado, no todo lo que he pedido a lo largo de mi trayectoria, que es larga […] pero he tenido poca fortuna para sentirme suficientemente apoyada cuando por ejemplo en el EFITEATRO tenía todo para haber sido electa. Pero va a pasar, estoy segura de que por lo menos, como este chiste que hacemos sobre los orientales que tienen los ojos rasgados de tanto ver arroz, pues así les va pasar conmigo ‘otra vez Emoé de la Parra, dénselo favor, por lo menos para quitárnosla de encima’.

“Ser hija de mi madre, ser hija de Yolanda Vargas Dulché me marcó como hija y como creadora desde pequeña”

yolanda vargasCon dos personalidades predominantes en su infancia, Yolanda Vargas Dulché y Guillermo de la Parra, Emoé creció con un fuerte impulso a la imaginación y la creación.

“Desde que nací me vi envuelta en un mundo de historias. Durante la comida, mis padres -porque los dos escribían- discutían las peripecias de sus personajes y si ya ‘Memín Pinguín’ estaba en un aprieto o si ‘María Isabel’ le pasaba esto o si ‘Rarotonga’, que es una creación de mi padre, quedaba perdida o no en estas islas del sur. Vivir con la imaginación para mí fue normal […] Los dos eran una especie de fuente inagotable de aventuras”.

“Mis papás me marcaron porque fueron personas de mucho éxito y es difícil sacar la cabeza cuando ya se viene de una familia de mucho éxito, siempre se es la generación ‘patito’, la generación que no funciona y cuesta mucho trabajo ‘aguantar vara’, seguir buscando y seguir picando piedra, no saltarse vayas, no intentar estar colocada en la primera línea, hacer todo como se debe desde el principio, colocando atriles como lo ha hecho mi sobrina Alondra de la Parra. En fin, no perder de vista que es a través del trabajo constructivo que vas haciendo esto”.

“Mis padres me marcan en esto de ‘lo que se quiere se puede’ en el talento, en un mar de historias, de aventuras y también me marcaron en sentido negativo”

“Fue muy difícil sobrellevar la rémora de ser señalada como ‘es hija de Yolanda Vargas Dulche’, todo se le está dado. Quizá este prejuicio al que yo aludí hace rato tiene que ver con este señalamiento que a lo mejor es una percepción mía, casi un complejo idiota, pero a lo mejor hay algo de cierto en ello”.

¿Por quién me he visto fundamentalmente influida?

“Por mi maestro Héctor Mendoza, como muchos de los actores de mi edad, más jóvenes y que me antecedieron, que fue uno de los grandes formadores de teatro y una personalidad extraordinaria. Tuve la virtud de trabajar y de ser asistente de dirección de directores como Ludwik Margules, Manuel Montoro y estar en la brega cotidiana”.

“Cuando nosotros nos quejamos de que el público no nos está entendiendo, somos nosotros los que no estamos entendiendo al público”, concluyó de la Parra.

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